lunes, 20 de noviembre de 2017

Vía Verde du canal de la Marne au Rhin dans la Meuse (Ligny-en-Barrois a Bar-le-Duc, Gran Este-Francia)

En esta ocasión no teníamos planificada-programada esta vía verde, más bien fue fruto del pasaba por aquí y, anda, si hay una vía verde. Sin duda alguna, resultó todo un acierto cambiar planes y hacer este itinerario.

Vía Verde localizada al noroeste de Francia, en la región de Gran Este. El recorrido completo, de 29 kms., une las localidades de Fanins-les-Sources a Saint-Amand-sur-Ornain. Ficha de la vía verde disponible aquí.

En nuestro caso hacemos el tramo entre Ligny-en-Barrois y Bar-le-Duc, ida y vuelta, lo que supone un total de 38 kms. Como siempre, en el caso de disponer de dos vehículos, organizad la combinación.

Es por la tarde y cansados de conducir, y de varios días de actividad, decidimos buscar un lugar en el que descansar. En ruta observamos la existencia de un área de autocaravanas en una localidad próxima, Ligny-en-Barrois. Nos adentramos en este pueblo y, para nuestra sorpresa, nos encontramos un área en un enclave espectacular, a pie de la vía verde y al lado del canal navegable que une los ríos Rhine y Marne. Una auténtica maravilla para los sentidos. En esta zona observamos una hermana acuáticas de las autocaravanas, una barcaza de madera con bandera suiza.


Unos carteles nos proporcionan información de la vía verde. También observamos una gran cantidad de posibilidades y rutas en la zona.



E iniciamos nuestra ruta, en esta ocasión sobre nuestros vehículos sin motor a dos ruedas, dirección a Bar-le-Duc. Rodeamos el embarcadero de Ligny-en-Barrois y seguimos siempre en paralelo al canal. Nuestro recorrido no se separará en ningún momento de esta obra de la navegación. A la salida de la localidad nos encontramos una zona ajardinada, todo perfectamente cuidado.


Para luego iniciar nuestra "carrera" en paralelo al canal.


Sobre un perfecto asfalto.


También al lado de la vía del tren en otros tramos. El canal a nuestra izquierda y la vía del tren a la derecha. Al lado de pequeñas localidades.


Las pasarelas y puentes son habituales.


Para empezar a ver una secuencia de esclusas que permiten el ascenso de las barcazas. No, ese semáforo no es para nosotros.



Le explicamos a los pequeños el funcionamiento de dichas esclusas y la forma en la que las barcazas pueden ascender canal arriba salvando ciertos desniveles.


Esclusa tras esclusa vamos haciendo kilómetros.


También hay tiempo para alguna pequeña incursión en los puentes del canal.


Largas rectas es el tipo de trazado que predomina en esta vía verde. Sin desniveles apreciables a excepción de los puntos en los que se localizan las exclusas.


En otra zona disfrutamos de una gran concentración de nenúfares. Las carpas acechan desde el fondo.


Una zona ajardinada y otra espectacular barcaza de recreo, en madera, auténtica obra de arte de la navegación. Sus propietarios disfrutan con la lectura de un libro.



Venga, otra esclusa, y van ????. Muchas, no las hemos contado.


A nuestra derecha una gran llanura con un campo de girasoles, mientras el cielo empieza a nublarse.



Alguna pequeña localidad nos sale al paso, con sus puntiagudos campanarios.



Todo son detalles, jardineras y coloridas flores.


Siempre con un ambiente en el que predomina el bosque.


Inmensas rectas, con el reflejo de los árboles en el agua.


En otra zona el canal discurre por encima de un río.


Abajo, en su margen, una joven disfruta de una tarde nublada con la lectura de un libro.


Mientras el ganado se pega un festín vegetariano en una gran pradera.


El cielo se va poniendo cada vez más feo. Un poco de agua nunca viene mal.


Para adentrarnos en un tramo más urbano, que nos llevará hasta la localidad de Bar-le-Duc.


En pleno casco atravesamos el canal para acceder al parque de Marbeaumont, con un impresionante castillo (siguientes fotografías). Es una buena zona para reponer fuerzas.






Seguimos por la vía verde, observando varios embarcaderos.


Y algún área de autocaravanas, aquí conviven los vehículos vivienda a motor con los vehículos vivienda acuáticos.


En las afueras de Bar-le-Duc decidimos iniciar el regreso. Hemos salido tarde a la ruta y estamos cansados.




De regreso las nubes nos persiguen y nos cae y fuerte chaparrón. Aceleramos el paso. Bueno, más bien la pedalada.


El caballo blanco de Santiago disfruta en solitario de su pradera.


Los vehículos a motor tienen claro que por aquí ni se les ocurra. De todas formas estamos en un país bastante civilizado y las normas se suelen respetar.


Un gran árbol nos anuncia que hemos hecho más de la mitad del retorno.


Y el jardín de las afueras de Ligny-en-Barrois nos hace ver que nuestra casa con ruedas está muy cerca.



En la siguiente fotografía el embarcadero con el área de autocaravanas al fondo, ahora repleto.


Zona muy recomendable a la que volveremos, pero planificando alguna de las rutas del entorno.

viernes, 17 de noviembre de 2017

París, oh là là

Tratar de escribir algo sobre esta ciudad sería perder el tiempo para no aportar información nueva. Son muchas y variadas las páginas existentes con información de interés sobre París. Únicamente indicar que sería imperdonable pasar a una cierta distancia de esta ciudad y no dedicarle, como mínimo, un día completo. Es sin duda alguna, una de las ciudades más bonitas de Europa y, como no, también de este nuestro planeta.

En una primera visita con pequeños, tal vez lo mejor sea dedicarse a lo más conocido de la ciudad (Campos Elíseos, Torre Eiffel, Notre Dame, la Basílica del Sagrado Corazón, el río Sena y su entorno, entre otros). En nuestro caso también se visita el entorno del Museo de Louvre, sin acceder al mismo. Este museo requiere, como mínimo, un día para poder verlo a toda velocidad. Para disfrutarlo con calma se deberán planificar varios días. Recuerdo una visita que hice hace muchos años a este museo y, de forma muy especial, las salas de antigüedades egipcias. Con niños decidimos visitar su entorno y centrarnos en otros enclaves de la ciudad. Posiblemente un día entero en el museo se les haga duro. Más adelante, cuando crezcan un poco, será el momento de organizar esta actividad.

Se adjuntas varias fotografías de la visita. Un día completo e intenso.


















En este punto hablamos con los pequeños de la película del Jorobado de Notre Dame y, como no, de sus gárgolas.


Notre Dame es impresionante, tanto por su trabajo en piedra como en vidrieras. En la puerta de entrada entablamos una conversación con un grupo de visitantes sobre Notre Dame vs. Catedral de Burgos y Catedral de León. Yo les planteo que Notre Dame tiene la calidad del trabajo en piedra de la de Burgos y el de las vidrieras de la de León, todo en uno. Incluso apunto que me quedo con las vidrieras de Notre Dame vs. las de León, aunque en este punto no me gusta ser categórico, dado que todas ellas son una maravilla de la arquitectura. El grupo es la primera vez que visita Notre Dame y, antes de entrar, aseguran que en absoluto, que superar la vidrieras de la catedral de León es muy difícil, por no decir imposible. Luego, dentro, no lo tendrán tan claro. También les planteo que en vidrieras visiten la Sainte Chapelle.








Al final del día ellos juegan a ser los maquinistas del metro.



Para otra volveremos a visitar los enclaves menos conocidos y, como no, el museo del Louvre.