martes, 3 de abril de 2018

Ruta del Valle del Río Cambás-SM04 (Aranga, A Coruña)

Ruta 4 estrellas, incluso en algún tramo llega a las 5, indispensable en el entorno del río Mandeo y sus afluentes. Recorrido lineal que también se puede planificar a 2 coches. Lo localidad de referencia es Aranga, en la provincia de A Coruña.

Llegamos a Aranga y atravesamos el puente sobre el río Mandeo. Al otro lado se localiza el ayuntamiento y un bar, lugar de parada al finalizar la ruta. Continuamos por la carretera con el Mandeo a nuestra derecha. A los pocos metros cogeremos un desvío a derecha por carretera secundaria. Aunque este tramo de asfalto forma parte de la ruta, decidimos hacerlo en coche para iniciarla en el tramo que entra en sendero-camino de tierra. El asfalto no es lo nuestro. De todas formas, es un paseo agradable, en zona con muy poco tráfico, pudiendo iniciarse la ruta en el propio Aranga. Nuestro punto de partida, en el que dejamos los coches, es un merendero con asadores, bancos de los de sentarte, etc. En esta zona el río Cambás desemboca en el Mandeo. Es 1 de abril y después de un año en el que ha llovido mucho, los ríos bajan realmente impresionantes. Tal vez podamos pensar que el verano es una buena fecha para estas rutas aunque, sin duda alguna, marzo o abril son meses en los que nos podemos encontrar algunas de las mejores estampas. Obviamente, la dificultad es mayor. En nuestro caso nos acompañan 4 niños, entre 9 y 12 años. No han tenido problema alguno en ningún paso. Este es un factor subjetivo. Evaluar los tramos en función de las condiciones de los participantes y tomad las decisiones oportunas.

Desde el merendero, la carretera atraviesa el río Cambás. La ruta oficial marcada es por el margen izquierdo del río, tras atravesarlo por la carretera. Nosotros no haremos caso a la señalización y cogeremos el margen derecho, con un pequeño poste de la SM04 con un aspa. Existe la posibilidad de hacer el primer tramo por ambos márgenes. Parece mucho más interesante el que hacemos nosotros, aunque también con algún paso en roca, sencillo, pero que puede hacer que acabes metiendo el pie en el río, o incluso la pierna.

Se adjunta fichero kmz de la ruta SM04 del Valle del Río Cambas. La ruta, lineal, desde este punto, ida y vuelta, supondrá 8 kms. de recorrido. Inicialmente nos planteamos el hacer la ruta combinando dos coches, dejando en este punto el de retorno e iniciando el sendero en la localidad de O Couce (ver fichero kmz). Al final decidimos no hacer combinación de coches dado que existía una cierta posibilidad de no poder completar la totalidad de la ruta, pensando en algún punto en el que fuese necesario vadear el río. En el caso de que todos los participantes no tengan problema en meterse en el agua, por la rodilla, recomendable la combinación de coches. De hecho, como veremos más adelante, si se parte de O Couce, en el inicio de la ruta se tendría que vadear el río Cambás, dado que en estas fechas no se localiza punto alguno para cruzarlo sin meterte en el agua por las rodillas.

En la siguiente fotografía el merendero y lugar de aparcamiento de los vehículos. Es el inicio de la ruta. Cogemos el camino del margen derecho del río, a nuestra izquierda si miramos hacia la parte alta del mismo.


Al principio por sendero ancho, vemos el enorme caudal del Cambás, unos metros antes de su desembocadura en el Mandeo.



Estos primeros tramos son sencillos, llaneando y cómodos.


Algún árbol nos obliga a agacharnos. El colorido musgo será la tónica general de toda la ruta.


Y los molinos, algo maltrechos, será también algo habitual.



El algún punto nos separamos ligeramente del río, con pequeños ascensos que rápidamente nos vuelven a depositar a nivel del cauce.


El sendero no tiene pérdida. Los árboles repletos de musgo nos muestran unas estampas únicas.


En cierto punto dejamos el sendero al margen del río para hacer un pequeño tramo por un prado. Ojo, estas praderas son utilizadas por el ganado. Nada de andar atravesándolo y estropeando la hierva. Avanzad por el margen de los mismos para producir el mínimo impacto.


Al otro lado de la pradera volvemos a descender al río. Nos encontramos un puente. En el caso de que hubiésemos utilizado la senda oficial de la SM04 llegaríamos a este puente por el otro margen del río. Nosotros no cambiamos de margen de río en la totalidad de la ruta, a excepción de una zona al final del todo. Seguiremos por el margen derecho del río.



Llegamos a una nueva pradera. Un impresionante tronco de lo que fue un castaño proporciona una escultura natural única.


Seguimos por la pradera, próximos al río, por sendero poco marcado.



Al otro lado de la pradera nos encontramos un bonito paso, por roca (siguiente fotografía). Es sencillo, pero un resbalón te puede llevar al agua. No cubre mucho.


Al otro lado del paso continuamos por el margen de una pradera.


Hasta un paso que nos deja en una carretera. En el caso de querer una ruta más corta, este puede ser otro punto de inicio de ruta.


Un cartel nos indica fervenza a 1 km.


Unas barandillas con paso abierto y un cartel informativo nos dan acceso nuevamente al sendero.


Seguimos curso arriba, a modo de Emilio Aragón siguiendo su línea blanca.





Algún árbol caído nos obliga a reducir el paso y a agacharnos para superarlo.


Para entrar en una zona muy estética, con pasarelas de madera. Ojo, la madera mojada resbala mucho. En el País Vasco suelen recubrir las pasarelas de madera con alambrada de gallinero, proporcionando una gran adherencia en estas situaciones. Y en bici no digamos lo que pueda pasar al entrar en una pasarela de madera mojada a cierta velocidad. Me viene a la cabeza algunas vivencias al respecto.


La caída de más árboles hace de la ruta una pequeña pista americana. Una maravilla para hacer ejercicio. Quien quiere un gimnasio teniendo rutas así.


Una larga pasarela de madera nos deposita en una central hidroeléctrica, estampa habitual en casi la totalidad de los ríos gallegos. Estamos en la Fraga das Barbudas.





Varias pasarelas de madera nos hacen ganar metros río arriba. El caudal es impresionante para un río de este tamaño.



Hasta llegar a un gran tubo.


La verticalidad del tubo hace que el agua caiga a gran velocidad para mover las turbinas generadoras de electricidad.



En el hormigón del tubo decidimos comer. Es una zona plana y apta para que los pequeños se alimenten. Gracias Antonio por la Estrella Galicia. Aquí saben mucho mejor. Siempre pensando en todo.

Dejamos el tubo por sendero a cierta altura sobre el cauce.


A los 100 metros descendemos nuevamente a buscar el río.



Para seguir nuestra línea de agua.


Algún poste nos indica que estamos en el camino correcto, la SM4. Bueno, no hay cruces, tampoco pérdida posible. En general en los senderos de la red del Mandeo veo un exceso bastante grande de postes y señalización. Incluso en algún momento son tantos que hasta puede llegar a confundirte. Señalizar está bien, pero en su justa medida. En lugares sin cruces no tiene mucho sentido.



Una nueva acumulación de árboles caídos aproxima la actividad a lo que puede ser la práctica de espeleología. No son gateras, pero nos obliga a agacharnos.


El musgo lo decora todo.


Parecen buenos y todo. (-:


Los árboles muestran una completa capa verdosa. El siguiente tramo es realmente sorprendente.




Arroyos cargados de agua caen sobre el Cambás.


Y no podía faltar la presencia de algún que otro molino perdido en medio del bosque.


Un nuevo tramo de ascenso nos aleja del río ligeramente.



De inmediato unas pasarelas nos vuelven a depositar en las proximidades del agua.


Y así, entre árboles y rápidos, van cayendo los kilómetros.



También hay tiempo de seguir un antiguo canal.


Bueno, y con alguna que otra pequeña trepada. Ellos van como motos, abriendo camino.


En otro tramo avanzamos sobre un antiguo muro.



Con nuevas pasarelas salpicando diversos pasos.


Otra pasarela nos sirve de pasamanos para salvar una zona de rocas. La ruta es realmente variada y, por cierto, no recomendable para llevar perros o niños demasiado pequeños y, o, no acostumbrados a caminar por el monte.



En otro punto hacen un pequeño paso de piernas por la roca.



Nuevos arroyos caen al Cambás. Hay agua por todas partes.


Y los helechos, una maravilla, con sus espectaculares hojas y sus curiosos brotes.


Hasta llegar a uno de los puntos clave y de interés de la ruta, en las siguientes fotografías, en las que se observa la desembocadura del Rego da Palanca que deposita sus aguas en el Cambás.



En este punto existen dos alternativas. A nuestra izquierda observamos un cartel en el que figura "tramo de alta peligrosidad", que nos llevaría a la Cascada de Castro Rodicio. Vamos con niños y descartamos esta opción, que apuntamos para otra.


La otra opción es atravesar el río Cambás para seguir por sendero en el otro margen, y remonta el Rego da Palanca por su margen derecho. En verano atravesar el Cambás es totalmente factible. Con este caudal es inviable el atravesarlo saltando por las rocas-piedras. Es una pena, dado que estamos muy cerca del final de la ruta.


Ante esto, parte del grupo decide esperar por la zona, mientras uno de los miembros atraviesa el río. En el punto seleccionado, cubre por la rodilla, por lo que no supone problema alguno.


Alguno de los pequeños se lo piensa, aunque al final desiste.


De inmediato hay una fuerte pendiente, con barandilla de madera. Ganamos cota rápidamente ascendiendo por el Rego da Palanca.


Para encontrarnos una antigua central.


Por la parte alta disfrutamos de la estampa de una pequeña aunque espectacular "fervenza" (cascada). Es la "Fervenza pequena Rego da Palanca".



Seguimos ascendiendo, por escaleras recubiertas de musgo, ganando más altura.


Dejamos atrás la "Fervenza pequeña Rego da Palanca".


Y ante nuestros ojos se muestra la "Fervvenza grande Rego da Palanca". Un salto en tres tramos que bien puede superar los 30 metros.


Una maravilla que, con este caudal, nos muestra la fuerza que puede llegar a tener el agua.



Seguimos ascendiendo para poder ver la fervenza desde un mejor punto.



Estamos bastante cerca del final de ruta. Un poco más de subida y se accedería a una pista, carente de interés, que nos llevaría a O Couce, localidad de final de ruta. Recordad que una muy buena opción es la de hacer la ruta a dos coches, empezando en O Couce, y dejando el coche de retorno en el merendero de la confluencia del Cambás con el Mandeo, en las proximidades de Aranga. En nuestro caso, volvemos sobre nuestros pasos.


A la entrada de la vieja central hidroeléctrica, descansa un pobre zorrillo muerto.


El interior de la central está en bastante mal estado. Los de siempre han hecho de las suyas, y toda la maquinaría ha sido destrozada o sustraída.


De regreso hay tiempo para disfrutar de la visión del bosque. En lo alto, algunos eucaliptos vigilan amenazantes. Esperemos nunca lleguen a invadir el valle. Son una pestilente plaga que ha destruido gran parte del bosque gallego.



Los plásticos no nacen en los árboles. Me imagino que será una baliza de alguna prueba pero, igual que se ponen, también se deben quitar. La he dejado dado que desconozco si se utilizar para señalizar algo.



En otro punto, por denunciar algo negativo, que es mínimo en esta maravillosa ruta, se localiza un poste de hormigón con unas construcciones y una tubería posiblemente para hacerse con agua del río. Desconozco la utilidad y destino del agua captada.



Y con esto, damos por finalizada una ruta indispensable en la provincia de A Coruña. Sin duda alguna, volveremos.

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